MOON DUO GIG

hace ya 1 año que escribo crónicas de los conciertos que se celebran en gasteiz para zarata (mondo sonoro). he escrito unas cuantas, pero no voy a poner aquí todas.
el concierto de moon duo fué tan bonito, y mi crónica tan apasionada, que la he elegido como muestra de esta parte de mi trabajo.

i write reports of the gigs in gasteiz for a magazine called mondo sonoro (zarata is the basque country section). i wrote quite a lot of them, so i want to show this work too.
the Moon Duo gig was so beautiful, and my report so passionate that i decided to chose it for a sample.

sorry, there is no english translation.

moon duo

Grupo: Moon Duo
Sala: Ibu Hots
Fecha: 29-07-10
Estilo: sicodelia – trance
Público: 50 personas
Promotor: Ibu Hots

Fenomenal concierto el que nos ofreció el dúo californiano formado en 2009 por Sanae Yamada (teclados) y Rippley Johnson –miembro también de Wooden Shjips- (guitarra) en el Ibu Hots. Uno de esos momentos que te reconcilian con el mundo, que te recuerdan porqué dedicas a este arte inmaterial y a veces superfluo que es la música tantas horas de tu vida. Que te confirman que para crear algo bello no hacen falta fuegos artificiales, ni escenarios grandiosos, ni sombreros estrafalarios.

Cretividad, buen gusto y una cultura enciclopédica son los materiales con los que Moon Duo construyen atmósferas matemáticamente medidas por una caja de ritmos implacable, progresivamente tupidas por capas de sonido y emocionalmente distintas y variadas gracias a una guitarra sin florituras y una melodía sin estridencias.

Nada más necesitan, para evocar a Suicide (sin el punk), a Stereolab (sin el pop), a Spacemen 3 (sin el muermo), a Neu! (sin tanto arte) o a Velvet Underground (sin Lou Reed).

Los de California disparan la caja de ritmos y se suben a ella como quien cabalga (“ride” es la palabra) en una llanura vacía. Ellos se encargan después de llenarla, de darle sentido, de exprimir todos sus matices y después de repetirla hasta la saciedad, como un mantra. Tu cuerpo se acostumbra a ella y eres capaz de desmenuzar cada nota, de encontrar mundos de emoción en variaciones mínimas. Y cuando crees que ya no hay más, entonces repiten de nuevo, y otra vez, y otra. Y de repente, ves que Rippley se da la vuelta, toca un botón, la caja se apaga, y ya no queda nada…

Entonces necesitas unos segundos para volver a la realidad y darte cuenta de que tienes que aplaudirles y agradecerles el placer que te han proporcionado.